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Por: José Rodríguez Salgado

Madres Célebres

Presencias y evocaciones


Fecha Publicacion:  jueves, 13 de mayo de 2021 - 01:25:00 -- Fecha Actualizacion jueves, 13 de mayo de 2021 - 02:49:24

A Nohemí Trujillo Romero, ejemplo de fortaleza y elevada misión.

Con júbilo los mexicanos celebramos cada 10 de mayo el Día de la Madre. En Estados Unidos esta fiesta se efectúa el 2° domingo de mayo. Se afirma que esta conmemoración surgió del antiguo festival de primavera conocido como HILARIA, dedicado a la diosa madre CÍBELES. En la Inglaterra medieval también había un Domingo de la Madre, el 4° de cuaresma donde los niños llevaban a sus madres un regalo o una torta de frutas con pasta de almendras. La historia de este día ha variado a lo largo del tiempo. En USA surgió en 1890 a iniciativa de Mary T. Saseen de Kentucky quien propuso el 20 de abril, para ese homenaje. Curiosamente su mamá cumplía años en esa fecha. En México corresponde el honor a don Rafael Alducin, director del periódico Excélsior quien en 1922 logró que su propuesta prosperara de manera unánime, merced a su alto contenido ideológico derechista de esa época.

En nuestro país las madres mexicanas ejercen considerable influencia en sus hijos por la ternura y abnegación, sin importar origen étnico, situación socioeconómica o cultural. Prevalecen en su apreciación las virtudes, el noble corazón, la fuerza de voluntad para soportar el sufrimiento, su desinterés y sacrificios se reflejan en el comportamiento de sus hijos. Las madres son, han sido y serán el más fuerte poder de los pueblos, el baluarte más firme. Nada podrán hacer los espíritus aviesos ante las costumbres y las tradiciones que han formado las madres mexicanas y las de todos los hombres de todos los tiempos.

Matazihuatzin, mujer de la época precortesiana, fue esposa del rey Netzahualcóyotl y madre del rey Netzahualpilli. Se distinguió –dice la historia- como madre ejemplar. Los indígenas le tributaban un gran respeto por su soberanía de dama y su dignidad de madre. Posteriormente muchas madres desempeñaron un gran y significativo papel en nuestros movimientos libertarios. Su participación fue importante, como las antiguas madres espartanas que supieron conducirse con valor, desprendimiento y patriotismo.

Una de esas mujeres de noble espíritu y recia voluntad fue Leona Vicario, esposa del ilustre luchador por la Independencia Andrés Quintana Roo. Madre modelo. Se desprendió de su herencia para donarlo a la causa. Rita Moreno, esposa del valiente insurgente don Pedro Moreno, bien merece que la recordemos especialmente por los hechos bélicos en que participó en el Fuerte del Sombrero, donde esta heroína demostró su amor filial, acendrado patriotismo y espíritu de lucha por la emancipación de nuestro pueblo. Josefa Ortiz de Domínguez, ampliamente reconocida como conspiradora. Rafaela López Aguado, madre del Gral. Ignacio López Rayón, héroe de la Independencia Mexicana, convocó a sus cinco hijos para que se incorporaran a la lucha y contribuyeran a la salvación de la patria. Antonia Nava de Catalán, ofrendó la vida de sus hijos a la lucha insurgente, incluyendo al más pequeño que sirvió como tambor en las fuerzas del Generalísimo Morelos en sus campañas del Sur.

Gertrudis Bocanegra, logró que su pretendiente dejara de servir al gobierno español y se distinguiera por su valor y arrojo en las filas insurgentes. Su casa en Pátzcuaro, fue centro de conspiración, ante la muerte de su hijo, quien participaba al lado de su padre Lazo de la Vega, su fervor patriótico creció y enardeció su ánimo por la libertad. El 10 de octubre de 1817, fue fusilada por fuerzas realistas, pero minutos antes, camino al cadalso, se quitó la venda y se dirigió al pueblo: “¡No desmayéis, seguid luchando por la causa de la patria. Llegará el día de la libertad!”. Juana Ordaz de Nervo, fue madre del poeta nayarita Amado Nervo, mujer virtuosa, noble y fuerte. No obstante su viudez se enfrentó a la vida con muchos sacrificios para sacar adelante a sus hijos quienes heredaron sus cualidades y se abrieron paso por la vida. Amado Nervo sería diplomático, brillante poeta y destacado funcionario en México y en el extranjero.

En otra ocasión escribiré sobre María Ball, madre de George Washington, Leticia Ramolino, madre de Napoleón, Catalina Isabel Textor, madre de Goethe, Cornelia, madre de los Gracos y Juana Estefanía Roqui, madre de Pasteur, entre otras.

Honremos a las madres con nuestras obras y comportamiento.

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