opinion


Por: J. David Flores Botello

Pediatrucos... y algo más


Fecha Publicacion:  sábado, 4 de diciembre de 2021 - 03:25:00 -- Fecha Actualizacion sábado, 4 de diciembre de 2021 - 03:49:01

ANTIVACUNAS.- cuando se aplica una vacuna se estimula al sistema inmunológico para que produzca defensas contra el virus o bacteria inoculado en dicha vacuna, hay vacunas cuya fabricación llevó décadas, la vacuna contra la tifoidea requirió más de 100 años, también contra el dengue, contra la meningitis (Haemophilus influenzae) casi 100 años, contra la tosferina casi 40 años, contra varicela y la vacuna de la polio más de 4 décadas, contra rotavirus poco más de 30 años, la del sarampión 10 años y la vacuna contra Covid-19, solo 10 meses. Vacunas contra el  Zika, la malaria (paludismo) y contra el VIH  (SIDA) aún no se han fabricado, la empresas farmacéuticas consideran que desarrollarlas resulta caro y no invierten en ellas porque creen que no son rentables, en el caso del SIDA las empresas, aunque saben cómo producir la vacuna no les conviene fabricarla porque los medicamentos antiretrovirales que son productos para detener la enfermedad son buen negocio pues los venden muy bien, prefieren el negocio, vacunar a una persona es crearle inmunidad contra un microbio para que no se enferme y, en caso de enfermar, no se agrave y no fallezca. Así como muchas  personan ansían aplicarse una vacuna existen los antivacunas que dicen que les va a afectar, que les van a instalar un chip para controlarlos, que les puede producir cáncer o que son obra del maligno. Recientemente se ha sabido de activistas antivacunas que han fallecido de Covid-19 por no quererse aplicar la vacuna  y que incluso algunos de ellos se han arrepentido, en septiembre pasado murieron de coronavirus los presentadores de radio y televisión declarados antivacunas Dick Farrel, Marc Bernier y Phil Valentine, también el llamado gurú de las finanzas personales férreo antivacunas Alan Steel de 74 años de edad, hace unas semanas falleció por coronavirus el piloto de motociclismo subcampeón español, Jorge lis Ortega de 46 años, antes de ser hospitalizado se arrepintió de no haberse aplicado la vacuna, a principios de agosto falleció David Parker gerente del Club Louis, ubicado en Reino Unido contaba con 56 años, no tenía comorbilidades  y era férreo promotor antivacunas Covid-19, hace unos días falleció el prominente  teleevangelista cristiano y activista antivacunas  de 64 años, Marcus Lamb que enfermó de coronavirus. John Eyers de 42 años, hombre fitness que amaba escalar montañas y levantar pesas falleció de Covid-19 por negarse a vacunar, cuando ya estaba en cuidados intensivos dijo que deseaba vacunarse lo cual ya era demasiado tarde. La vacuna contra Covid-19 ha resultado efectiva para disminuir el número de fallecidos en el mundo y que actualmente suman más de 5 millones, debido a la resistencia de las nuevas sepas, a la disminución de los anticuerpos con el paso del tiempo, se ha considerado aplicar una tercera vacuna con la finalidad de reforzar dicho sistema inmunológico, evitar más enfermos por Covid pero sobre todo, que haya menos fallecidos. Si usted o algún familiar o conocido no tiene la vacuna, más vale que se la apliquen pues están poniendo en riesgo su vida, a ojos vistos: son más los beneficios que los perjuicios al aplicarse la vacuna. Va un mensaje para los compañeros de la Generación 27 de la ESPI: El sábado 11 de diciembre tendremos una comida (con sana distancia) a partir de las 3 de la tarde, repórtate con tus compañeros de grupo para que confirmes tu asistencia, ¡allá nos vemos!.

DON CHIMINO.- Cada vez, anque poco a poco, se ta normalizando la que le mientan actividá económica, agu no tanto como hace 2 años que en estas fechas había fiestas por onde quera, las que en mis tiempos les decíamos Discos y ora le dicen antros, en estas fechas taban hasta la madre, la calle de Aldama era intransitable durante las noches de los fines de semana, los centros comerciales atiborrados de gentes y todo mundo con sus preparativos navideños desempolvando el arbolito, checando las series de luces y todos los colguijes que le pone uno, ya güele a Navidá y Dios quiera que el pinchi virus ese con nombre de cerveza güera ya se té sosiego, parece que la pandemia en México ta más menos juerte, ya se ven muchas más gentes en las calles que hace 6 meses, eso sí, la mayoría traye cubrebocas, apenas no tarda juimos con mi Puchunga a la pozolería y anque dicen que el cubrebocas es obligatorio apenas se sientan a la mesa se lo quitan anque agu no ten comiendo, nos tuvieron casi 20 minutos esperando pa atendernos pos taba lleno, artísimas gentes, familias completas, parecía que los ´bían tenido amarrados, se oyían felices, y ¿cómo no?, el encierro chinga mucho la mente de las gentes, cuando la señora que nos atiende taba sanitizando la mesa que nos dio hasta el rincón, nos dijo que si lo mismo y le dijimos que sí, lo mismo se refiere a que en lo que decedimos qué vamos a pedir de comer ya sabe que de entrada pedimos dos cervezas bien helodias, una pa mí, otra pa mi Púchun y un mezquite frío pa mí, ya tenía yo harto antojo de las vaquitas paridas, onde que la cheve taba bien helada y el mezcalito bien despachado y güeliendo a maguey, mmmmmm, ¡aaaaaaaah!, en esa pozolería saben tener mezquite de la Tierra Caliente y solo muy en veces del de la Sierra pero casi siempre es del buenas, cuando nos llevaron la pata, taba tan sabrosa y teníamos tanto antojo que nos chupamos no solo los güesitos sino hasta los dedos de las manos pa quitarnos lo pegajoso, lo bueno que nos echamos alcohol en las manos con una botellita que lleva mi vieja en su bolso que nunca sale sin el, esa tarde comimos además de pata un pozolito, yo verde y mi Púchun blanco, después de comer nos juimos a conocer el nuevo centro comercial que ta frente al frapcionamiento Las Iguanas que la mera verdá no me cuadró, pa empezar, iyendo del centro p´allá hay que ir a dar la vueltota hasta la caseta y regresarse pa entrar por el otro lado de la carretera de regreso p´al centro, luego, su entrada ta tan angosta que por poco me paso, el estacionamiento ta todo pelón, no tiene techito y a esa hora taba un solazo que hasta calaba los ojos que no dejaba ver, un chavo que la hacía de viene viene hacía su luchita ganándose unos pesitos poniendo cartones sobre el parabrisas de los coches pa que no se calentaran tanto los asientos, la caminada hasta la entrada nos quedó re lejos, la salida ya no tanto, es un galerón que ta más o menos surtido pero que los precios no tienen diferiencias, son los mismos de los de las Bodegas y los Sams, aprovechamos pa comprar unas cosas y, como vi los aguacates no tan caros y de buena cara compré dos mas o menos grandecitos, escogí que no tuvieran mayugados o manchados, que no tuviera el hoyo del tronquito prieto, no tan duros ni tan aguados pa que a otro día hiciera yo un guacamolito en molcajete como nos gusta a mi y a mi Púchun, pa salir de áhi tiene una salida media escondida y que lo saca a uno a la carretera sin tanto espacio pa ver con claridá si viene coche o no pa poder pasar, la mera verdá no me gustó y, pácabarla de chingar, cuando a otro día me puse hacer el guacamole, puse a asar los chiles en un comal, agarré dos dientes de ajo, los eché al molcajete, un puñito de sal costeña y con  la piedra los pachurré hasta que quedaron como pastita, saqué los chiles, los eché cinco minutos denrro de una bolsa nayla, los saqué, les quité los pellejos quemados, los eché al molcajete, lo molcajetié todo hasta que quedó bien molido y quedó listo pa echarle el aguacate y al final la cebolla picada, agarré un aguacate, lo partí con un cuchillo en dos partes, cuál jue mi sospresa al abrirlo taba prieto de la carnita, tenía unas como ráices prietas y no le pude rescatar ni una cucharada de carnita buena, pura cosa fea, que lo tiro a la basura, que agarro el otro aguacate, lo partí y que va saliendo igual  de prieto y niervudo, nomás porque el pinchi centro comercial ese ta hasta la chingada de lejos que si no, voy, les reclamo mi dinero y si se quisieran hacer pendejos se los aventaría a ver a onde pa que les diera trabajo recogerlos, ¡cabrón!, ¿Cómo chingados se atreven a vender frutas echadas a perder? ¡Ya ni l´hacen! Y… como ya me colgué, áhi nos pa l´otra,  graciotas.

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