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Resiliencia personal, colectiva e ingenieria de resilencia-don chimino

Pediatrucos... y algo más


Fecha Publicacion:  sábado, 11 de julio de 2020 - 06:41:00 -- Fecha Actualizacion sábado, 11 de julio de 2020 - 00:34:42

Por: J. David Flores Botello

RESILIENCIA PERSONAL, COLECTIVA E INGENIERIA DE RESILIENCIA.- Se llama resiliencia a la capacidad que tiene los individuos para recuperarse tras sufrir algún tipo de adversidad, el ser humano lucha  por naturaleza por su estabilidad emocional, mental y física, a veces lo logra y otras veces termina teniendo conductas que lejos de ayudarle, le perjudican. Cuando el mundo entero se enfrenta a la necesidad de desarrollar esa capacidad ante un problema tan grave como la pandemia que estamos sufriendo se intenta llevar a cabo lo que se conoce como resiliencia colectiva, la aplicación de los métodos para apoyar la resiliencia en los sistemas socio-técnicos se conoce como ingeniería de resiliencia, en México la aplicación de la resiliencia se ha notado por las adaptaciones rápidas  que ha tenido para satisfacer necesidades por la pandemia como fabricación de alcohol gel, mascarillas o cubre bocas, caretas, respiradores artificiales, el incremento acelerado en la comercialización y entrega a domicilio de alimentos y artículos de todo tipo, el fomento e incremento de la educación en línea a todos niveles y el uso de plataformas para video conferencias o reuniones virtuales de negocios, familiares o entre amigos que también ha proliferado mucho y se han vuelto parte de nuestras vidas. Estos 4 meses de confinamiento se nos han hecho largos pero en realidad es un período relativamente corto pero intenso que se ha acompañado de  muchas pérdidas al mismo tiempo, en la salud, en nuestra rutina diaria, en la economía, en nuestra libertad e incuso en pérdida de vidas. Cuando se experimenta una pérdida se debe vivir un proceso natural de duelo el problema es que cada persona experimenta los duelos de distinta manera, por eso, tanto entre países como entre los individuos doquiera se encuentren deben ayudar a la resiliencia del otro, hay que ayudar a los que no se han podido adaptar a la nueva realidad y no solo moralmente sino incluso económicamente porque puede haber hambruna en algunas regiones, aumento de la delincuencia, manifestaciones, vandalismo y represión policiaca con terribles consecuencias. Hasta el momento, al parecer, las autoridades de salud federal están llevando a cabo correctamente el manejo de la pandemia en nuestro país a pesar de que la próxima semana rebasaremos los 35 mil fallecidos y faltan aun por lo menos 3 meses de actividad alta de contagios y enfermos. Como país debemos solidarizarnos y protegernos todos para que le vaya bien a México, pero, hay quienes nada les parece de lo que este gobierno hace, como en la visita que hizo el presidente de México al de Estados Unidos, que para qué fue y si no hubiera ido, que por qué no fue, hay una mezquindad contumaz, irracional, obcecada en los detractores que, a pesar de los evidentes cambios en la forma de gobernarnos vituperan, despotrican y recurren a la coprolalia con los insultos más soeces en contra de quien gobierna en Palacio Nacional. ¿No será parte de la resiliencia colectiva el darle un voto de confianza? Es cierto que está afectando grandes intereses de corporativos y de personas físicas y morales que no pagaban impuestos, pero tampoco hay un acoso fiscal ni ha habido aumento de impuestos, a pesar de la gran crisis mundial, nuestra moneda después de devaluarse en un 25% poco a poco se acerca a los niveles anteriores a la pandemia. Debe haber resiliencia, personal y colectiva haciendo uso de la ingeniería de la resiliencia. Un saludo a la generación 27 de la ESPI que hoy tendrán una reunión por zoom a las 20h y harán reconocimiento a algunos de los mejores profesores de aquellos tiempos.

DON CHIMINO.- ¡Pa´su mecha! Casi cuatro meses que llevamos viviendo en su rancho de MamaGely que a sus 85 años ta solita, enviudó apenas no tarda, ta mala del l´azúcar, mandó a sus casas a sus piones y ayudantes y le llamó a mi Puchunga pa que la acompañara mientras pasaba la que dijieron sería cuarentena, ya pasa de la centena y este pinchi virus sigue aptivo, nomás porque es su tía que se retequieren jue que le dije que acectara venir pero que me trajiera,  porque, ¿no va a crer que me quería dejar solo con la Chisquistrisquis en nuestro cantón de Iguala? ¡Arayy! ¿Qué iba a hacer yo solititito en mi cantón? Ni modos que me acostara con la Chisquis, que la abrazara a ella y le diera sus picoretes en su hocico ladrador y güeledor de su propia caca, porque, ¡ah como le gusta andar güeliendo lo feo! Con lo gordo que me cayen los perros que güelen poposes o que apenas ven a un julano lo primero que van es a olerle el cicirisco, hay unos que no nomás lo güelen, sino que meten sus narices entre las tepalcuanas pa olérselos más cerquitas, tan siquiera mi perrita no tiene esa maña, nomás oler cacas y miados de otros perros, total que mejor me vine con mi vieja pa dormir juntito a ella y tar con ella en las buenas y en las malas asina como le crometí en el altar. No ha sido fácil, sobre todo en un principio porque con su dorrilla que le patió la mula Federica, la tía estuvo en cama casi dos meses y la chinguita de la chamba del rancho nos la llevamos los dos,  yo y mi Púchun lo bueno que ya regresó Cleofas, uno de los piones, me ayuda un chingo con la cortada del pasto, la limpieza de la alberquita, la barrida de los patios, la tirada de la basura, darle de comer a los animales, ordeñar a la Paloma, desnatar, hacer queso, acarriar los garrafones de vigrio que pesan un madral y que ya me taban jodiendo de mi colugna, yo no sé que ideas de MamaGely seguir usando esos garrafones, los de plástico me los cargo con una mano pero los de vidrio tan bien tosconotes, resbalosos, pesan un chingo pa meterlos al balancín, además, ya mi vieja tiene quien le ayude con el quihacer de la casa, regresó Agripina que ha vivido por muchos años con MamaGely y le ayuda en todo, es su brazo derecho, onde que la tiene bien mimada, la trata como si juera su mamá y ¿cómo no?, Agripina asegún nos tuvo paticando, porque eso sí es muy paticonsísima, no para, parece perico, dijo que llegó aquí al rancho junto con su mamá dende sus 5 años de edá, que su mamá salió embarazada, se jue con el novio que era sandillero allá en Santa Teresa pero le salió borracho, parrandero, noviero, en veces pasaban 3 días sin llegar y pa colmo de males,  ella tenía que ir a jumigar las sandías porque su marido de borracho sembraba pero no cuidaba bien las plantas, les cayía plaga y como los piones cobraban caro pa horrar ella s´iba a jumigar por las noches, con la luna, quesque porque a esa hora sale el gusano a comer; en una carretilla echaba su bomba pa jumigar de esas como mochilas que se ponen en las espaldas y se les va dando aigre con una palanca, tambor unos picheles con agua, los insepticidas y a su bebecita terciada en sus lomos con un reboso, se iba caminando arrempujando la carretilla hasta las ajueras del pueblo, llegando al sembradío, vaciaba todo lo de la carretilla, epstendía un petatito encima, hacía como una cunita, la acostaba a ella de chiquita, la dejaba tapadita con un sarape y s´iba a jumigar sin dejar de echarle un ojo y cropurando que no le llegaran los venenos a su bebé, un día, llegó su padre de Agripina a su casita de lámina de asbesto onde vivían, echó en una camioneta sus herramientas y lo que ocupaba pa sembrar que porque se las iba a emprestar a a un amigo y ya no regresó, las abandonó, Don Cleto, paz descanse, esposo de MamaGely era agricultor y en veces iba a Santa Teresa y en una de esas le pidió que se juera a trabajar en el rancho pa ayudale a su esposa, que le emprestaría un cuarto y una cunita pa su bebita, asina jue como llegaron, seis años después quedó güerfana de madre, se le murió de lucemia, le cayó cáncer en la sangre de tantas jumigadas y dende entonces MamaGely la ha criado como su hija solo que el canijo de Cleofas  la anduvo perriando, después de que ajustó sus quince años la convenció, se comieron la torta, le pegó el chamaco y  de acuerdo con los patrones  que eran como los papases de Agripina, se vino a vivir con ella, tuvieron dos hijitos pero, cuando empezó lo del virus, se tuvieron que ir a su casa de su papá dél a Huizuco, lo cuidarían pos taba muy malo de la diabetis y además, no debían seguir en rancho por temor a enfermar a MamaGely que ya ta cascarita pero eso sí, le encanta el caldo rojo de gallina, asina que, con la familia completa de Cleofas ya de regreso, lo primerito que le dijo a Agripina jue que le hiciera su caldo, que no juera gallina vieja ni bofa, tonces, como me gusta la cocinada quise aprender de cómo hacía todo Agripina, se enfundó en su delantal que casi le llegaba a las dorrillas pos ta chaparrita, puso  a hervir agua en una olla grande bien tapada en una parrilla con leña a todo lo que daba, cuando ya taba a punto de hervir se jue a escoger dos de las más  de 20 gallinas que había, en una de las cazuelas pa servir pozole echó unos puños de alimento para pollo, se los ofreció a las gallinas que corrieron apuradas a comer, teniéndolas a la mano atrapó  primero a una gris, tan rápido que no la dejó aletiar ni tantito a luego atrapó a una gallina colorada, las amarró de las patas y se las llevó patas p´arriba pa la cocina asina las colgó en un gancho cad´una, cuado se arremangó las mangas de su vestido miré que tenía brazos de luchadora con perdón de Cleofas, delgaditos de las muñecas y gordotes de los conejos hasta sus hombros, agarró con su mano izquierda a la gallina gris la alevantó a la altura de su cabeza, con la otra mano agarró su pescuezo y le dio un tirón p´abajo al mismo tiempo que le retorcía su cabeza, ¡uh! ¡tamales! Cuando oyí el tronido y miré cómo aletiaba y sacudía su pescuezo guango sentí horrible, me dio harta lástima, me tapé mis ojos, puse mi cabeza p´abajo mientras seguía oyendo el aleteo, ya había pasado un rato y seguía el aleteo, Agripina me dijo que mejor me juera de áhi, que mi lástima no dejaba morir al animal. La otra gallina la mató diferente, tando colgada le cortó con un cuchillo sus venas del pescuezo, su sangre manó en chinga y mientras caía en una barriquita que puso debajo, le metió un cuchillito en el pico, le pico p´arriba no sé que cosa del celebro, unos cuantos aleteos y sacudidas de pescuezo y se murió todita. Sacó la olla del fuego ya con el agua hirviendo, una a una, agarradas de las patas las metió al agua caliente donde nomás dos vueltas les dio, como quien le embarra chilito a una paleta de dulce o de yelo, luego le ayudé a quitarles las plumas que echamos en una bolsa nayla, me enseño a partirlas por partes, primeros las patas, por debajo de sus dorrillas, luego las alas, los muslos con las piernas juntas que a luego separó cad´una,  les sacó  las tripas,  cortó el pescuezo, la pechuga  la patio en dos, el guacal, el cacaxcle , a los hígados con cuidado les quitó una bolsita amarilla que era la hiel y que no se debe reventar porque amarga la carne, al ultimo la molleja y las uñas de las patas, el caldo quedó muy sabroso pero esa noche no pude dormir bien, se me revelaba el aleteo de la gallina que no se podía morir y… ¡híjoles! ¡Ya me rete colgué! Áhi nos pa l´otra, graciotas. 


 


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